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Catedral

Historia de la Catedral

La construcción de la Catedral de Granada fue impulsada por el emperador Carlos V a partir del año 1523, aunque el proyecto se conformó ya en época de sus abuelos los Reyes Católicos. Como la Capilla Real o la iglesia del Sagrario fue construida como símbolo del cambio de era y triunfo de la cristiandad sobre el Islam sobre el núcleo de la ciudad islámica donde se asentaba la mezquita mayor.

El primer arquitecto fue Enrique Egas, autor también de la Capilla Real que proyecto los cimientos de una catedral gótica con planta basilical de 5 naves. En la época de Carlos V se decidió dar un giro a este proyecto inicial, con idea de construir de forma más acorde con la moda imperante en otras cortes europeas, a “la romana”, también un estilo más adecuado, más majestuoso, para el edificio que iba a ser el mausoleo de Carlos V y el de sus sucesores.

Diego de Siloé transformó la planta original, cerrando más el semicírculo del ábside, para hacer confluir en un transepto  dos sectores bien definidos, una cabecera circular y un cuerpo basilical de cruz griega. La capilla mayor quedó coronada por una majestuosa cúpula de 45 metros, ricamente ornamentada con vidrieras, cuadros y esculturas y un deambulatorio que la rodea, quedando esta zona tenuemente iluminada por el filtrado de la luz por las vidrieras   En las naves del cuerpo basilical, con idea de alcanzar una altura impropia de otros templos renacentistas, se respetaron los cánones y proporciones clásicas montando muros y soportes sobre un basamento o podio, añadiendo un cuerpo alto de pilares que llevan semicolumnas adosadas y rematando el conjunto con un segundo entablamento de pilastras entalladas de donde arrancan los arcos de las bóvedas. Esta zona tiene una luminosidad diáfana y natural, acrecentada por el enlucido en pasta de yeso de las paredes.

El genial Alonso Cano, pintor, escultor y arquitecto granadino, es el otro gran artista que contribuyó ya en pleno barroco del siglo XVII a embellecer el conjunto y diseñar su fachada. La serie de pinturas de temática mariana que decoran la capilla mayor, la preciosa talla de la Inmaculada en la sacristía del edificio, y la fachada con gigantescos arcos en planos diferentes son muestras de su genio.

El museo catedralicio con muestras varias de arte religioso, los órganos barrocos, retablos y capillas laterales en distintos estilos completan este conjunto cuya construcción, como la de muchas Catedrales, se alargan en el tiempo para formar el resultado que vemos nuestros días.

 

 

 

 

 

 

fotos cedidas por EDILUX